Hojas verdes y amarillas caídas en el suelo debajo de un Ficus benjamina, ilustrando el problema de la caída de hojas por estrés.

Es el drama más común en el mundo de las plantas de interior: llegas a casa y encuentras una alfombra de hojas bajo tu antes frondoso Ficus benjamina. La respuesta directa a por qué tu ficus pierde hojas es, en la mayoría de los casos, una sola palabra: estrés. Esta planta es notoriamente sensible a cualquier cambio en su entorno. Una mudanza, un cambio de estación, una corriente de aire o una rutina de riego inconsistente son suficientes para que la planta, en un ataque de pánico, decida deshacerse de sus hojas. En esta guía de diagnóstico, te enseñaremos a interpretar las señales y a devolverle la estabilidad que tanto necesita.

Entender esta sensibilidad es el primer paso para dominar su cultivo, un concepto que introducimos en nuestra guía completa sobre el Ficus Benjamina.

Causa #1: El Shock del Cambio (Aclimatación)

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Esta es la causa más común de caída masiva de hojas, incluso de hojas verdes y sanas. Ocurre cuando:

  • Lo traes a casa desde el vivero: La planta ha pasado de un invernadero con condiciones perfectas de luz y humedad a tu salón, que es más oscuro y seco. Este shock es brutal.
  • Lo cambias de habitación o de lugar: Incluso moverlo de una esquina a otra puede ser suficiente para estresarlo.

Solución: Paciencia. Si acabas de comprarlo o moverlo, es normal que pierda hasta un 20-30% de su follaje. Elige el lugar definitivo con la mejor luz posible y no lo muevas más. Dale tiempo para que se aclimate y genere nuevas hojas adaptadas a su nuevo hogar.

Causa #2: Riego Incorrecto (Exceso o Defecto)

Un Ficus benjamina situado en una corriente de aire frío de una ventana, una de las principales causas de la caída de sus hojas.

Después del shock inicial, el riego inconsistente es el principal culpable del goteo constante de hojas.

Exceso de Riego:

Síntomas: Las hojas, tanto nuevas como viejas, se vuelven amarillas y caen en grandes cantidades. El suelo está constantemente húmedo.

El error más grave es el "ciclo de pánico del riego". Ves hojas amarillas, asumes que la planta tiene sed, la riegas más, y con ello aceleras la pudrición de las raíces, provocando que caigan aún más hojas. Antes de regar, comprueba siempre la humedad del suelo introduciendo un dedo 5 cm. Si está húmedo, no riegues.

Falta de Riego:

Síntomas: Las hojas se vuelven amarillas y crujientes, y la planta en general se ve mustia. El suelo está completamente seco.

Causa #3: Corrientes de Aire y Cambios de Temperatura

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El Ficus benjamina odia las corrientes de aire, ya sean frías o calientes.

Síntomas: Caída repentina de hojas verdes sin aparente motivo.

Solución: Revisa su ubicación. ¿Está cerca de una puerta que se abre y se cierra constantemente? ¿Junto a una ventana con corrientes de aire en invierno? ¿Debajo de una rejilla de aire acondicionado o calefacción? Aléjalo de estas zonas de fluctuación de temperatura.

El secreto para un Ficus benjamina feliz es la consistencia absoluta. Una vez que encuentres un lugar en tu casa donde reciba luz indirecta brillante, esté protegido de las corrientes de aire y donde puedas mantener una rutina de riego estable, no lo muevas nunca más. Trátalo como si fuera un mueble pesado. La estabilidad es el mayor regalo que le puedes dar.

Causa #4: Falta de Luz

Aunque a menudo se vende como una planta de "luz media", realmente necesita mucha luz para mantener su denso follaje.

Síntomas: La planta pierde gradualmente las hojas interiores, quedándose despoblada por dentro. El nuevo crecimiento es débil y con hojas pequeñas.

Solución: Acércalo a una ventana más luminosa. Si es necesario, complementa con una luz de cultivo.

¿Es Caída de Hojas Natural?

Ficus benjamina saludable y frondoso en una ubicación estable y con luz indirecta brillante, mostrando el entorno de cuidado ideal.

Sí, es normal que la planta pierda ocasionalmente una hoja vieja (que se volverá amarilla) a medida que produce nuevo crecimiento. Si es solo una hoja de vez en cuando y la planta en general se ve sana, no hay motivo para alarmarse. La preocupación surge cuando la caída es masiva y repentina.

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