La Margarita es la sonrisa del jardín. Con su rostro simple y alegre —un disco central dorado rodeado por una corona de pétalos blancos—, esta flor es un símbolo universal de inocencia, pureza y nuevos comienzos. Es la flor del "me quiere, no me quiere", un oráculo de la infancia que ha encontrado un lugar permanente en nuestros corazones y jardines. Su increíble resistencia, su capacidad para florecer profusamente durante meses y su encanto rústico la convierten en una de las plantas perennes más fiables y queridas. Sin embargo, para mantenerla vigorosa y evitar que se agote, es necesario conocer sus secretos. En esta guía definitiva y enciclopédica, te enseñaremos todo sobre el cultivo y cuidado de las margaritas, asegurando que tu jardín brille con su luz cada temporada.
¿Qué es una Margarita? Aclarando el Universo de las "Caras de Sol"

Aunque llamamos "margarita" a muchas flores con esta forma clásica, en jardinería nos referimos principalmente a tres grupos:
- Margarita Shasta (Leucanthemum x superbum): Esta es la reina de las margaritas perennes. Creada por el famoso horticultor Luther Burbank, es una planta robusta que forma matas densas y produce grandes flores blancas en tallos altos. Es la protagonista de esta guía.
- Margarita de los Prados (Bellis perennis): También conocida como chiribita, es la pequeña margarita que a menudo salpica el césped. Es una planta perenne de bajo crecimiento, ideal para crear tapices florales.
- Margarita Africana o de Canarias (Argyranthemum frutescens): Es un arbusto leñoso, a menudo tratado como anual en climas fríos. Produce una profusión de flores en blanco, rosa o amarillo durante todo el verano.
Aunque nos centraremos en la Margarita Shasta, los principios de cuidado son muy similares para todas.
10 especies de margaritas.
En mis años trabajando en viveros, he aprendido que las margaritas son plantas de "pies secos y cabeza al sol". Si entiendes que cada variedad tiene una personalidad distinta, podrás tener flores desde finales de invierno hasta bien entrado el otoño. Aquí te presento las 10 especies que yo considero imprescindibles para cualquier coleccionista.
1. Margarita del Cabo (Osteospermum)
Es mi favorita para macetas en terrazas soleadas. Lo que yo más destaco de ella es su variedad de colores: las hay lilas, púrpuras y naranjas.
Mi secreto: Estas margaritas cierran sus flores cuando no hay sol directo. Si las pones en una zona de sombra, te perderás todo el espectáculo.
2. Echinacea (Echinacea purpurea)
Más que una margarita, es una joya de la medicina natural. Sus pétalos caen hacia abajo y el centro es prominente y rígido.
Por qué la elijo: Es extremadamente resistente. En mi jardín, las Echinaceas son las últimas en rendirse cuando llega el frío. Además, atraen a mariposas y abejas como ninguna otra.
3. Rudbeckia (Rudbeckia hirta)
Si buscas el color del sol, esta es la tuya. Tienen un centro negro o chocolate muy marcado y pétalos de un amarillo intenso.
Error común: Muchos las tratan como perennes, pero la Rudbeckia hirta suele actuar como bienal (vive dos años). No te asustes si el segundo año florece menos; es su ciclo natural.
4. Margarita de Felicia (Felicia amelloides)
Es la "margarita azul". Es una planta pequeña, casi un arbustito, que se llena de flores con pétalos celestes y centro amarillo.
Consejo de biólogo: Es muy sensible al exceso de agua. Yo la planto siempre con un puñado extra de arena de sílice para asegurar que sus raíces nunca se queden encharcadas.
5. Gazania (Gazania rigens)
Es la reina de la resistencia al calor extremo. Sus flores tienen dibujos geométricos en la base de los pétalos que parecen ojos.
Curiosidad: Al igual que la Osteospermum, la Gazania es "inteligente": se cierra por la noche para proteger su polen de la humedad nocturna.
6. Erigeron (Erigeron karvinskianus)
Yo la llamo la "margarita de los muros". Son flores diminutas que nacen blancas y se vuelven rosas con los días.
Uso real: Es ideal para tapar huecos entre piedras o escaleras. Se autosiembra sola; una vez que la tienes, nunca te faltará en el jardín.
7. Margarita de Mayo (Chrysanthemum maximum)
Se parece mucho a la Shasta, pero florece un poco antes. Es la clásica margarita de corte para ramos.
Mi recomendación: Pódala con fuerza después de la primera floración. He comprobado que esto la obliga a sacar una segunda tanda de flores a finales de verano.
8. Anacyclus (Anacyclus pyrethrum)
Es una margarita de roca. Sus pétalos son blancos por arriba y rojos por debajo.
Lo que he visto: Es perfecta para climas secos. Sus hojas son plumosas, parecidas al helecho, lo que le da un aspecto muy elegante incluso cuando no tiene flores.
9. Doronicum (Doronicum orientale)
Si quieres margaritas amarillas cuando aún hace frío, esta es la elección. Es de las primeras en despertar en primavera.
Ojo con esto: A diferencia de la mayoría, el Doronicum prefiere la semisombra y suelos que guarden un poco más la humedad.
10. Tanacetum (Tanacetum parthenium)
Conocida como matricaria. Sus flores son pequeñas y crecen en racimos muy densos.
Saber de experto: Toda la planta tiene un olor muy fuerte que actúa como un repelente natural contra algunos insectos. Yo la planto cerca de mis rosales para ayudar a mantener a raya al pulgón.
Luz y Sustrato: Los Fundamentos de la Felicidad
Las margaritas son flores de praderas abiertas y necesitan sol para prosperar. El requisito indispensable es el pleno sol. Un mínimo de 6 horas de luz solar directa al día es esencial para un crecimiento fuerte, tallos robustos que no se doblen y una floración masiva. En climas muy calurosos, pueden agradecer un poco de sombra por la tarde, pero la falta de sol resultará en plantas débiles y con pocas flores. En cuanto al sustrato, no son excesivamente exigentes, pero tienen una condición innegociable: un excelente drenaje. Odian los suelos encharcados, que conducen a la pudrición de las raíces. Un suelo de jardín promedio, enriquecido con una buena cantidad de compost para mejorar la fertilidad y la estructura, es perfecto.
Riego: La Clave de la Consistencia
Riega tus margaritas de forma regular y profunda, especialmente durante su primer año para ayudarles a establecer un sistema de raíces fuerte. Una vez maduras, son bastante tolerantes a la sequía. La mejor técnica es regar a fondo y luego dejar que la capa superior del suelo se seque antes de volver a regar. Riega siempre la base de la planta para mantener el follaje seco y prevenir enfermedades fúngicas.
La Poda y el Mantenimiento: El Secreto de una Floración Eterna
Este es el conjunto de tareas que marca la diferencia entre una margarita que florece un mes y una que lo hace durante toda la temporada.
A principios de la primavera, antes de que comience el nuevo crecimiento, corta todos los tallos viejos y el follaje muerto del año anterior a ras de suelo. Esto limpia la planta y deja espacio para los nuevos brotes.
La División de la Mata: El Elixir de la Juventud

Las margaritas Shasta, como muchas plantas perennes, tienden a volverse leñosas y menos vigorosas en el centro de la mata después de 3 o 4 años. La floración disminuye y la planta se ve "cansada". La solución es una tarea de jardinería mágica: la división.
- El Momento Correcto: Divide tus margaritas a principios de la primavera, justo cuando empiezan a brotar las nuevas hojas, o a principios del otoño.
- El Proceso: Con una pala afilada, desentierra toda la mata de la planta.
- La Separación: Coloca la mata en el suelo y, con la pala o un cuchillo de jardín, divídela en varias secciones. Cada sección debe tener una buena porción de raíces y varios brotes.
- El Descarte y la Replantación: Desecha el centro viejo y leñoso de la planta y replanta las divisiones más jóvenes y vigorosas en un suelo enmendado con compost. ¡Acabas de rejuvenecer tu planta y has conseguido nuevas plantas gratis!
Plagas, Enfermedades y Toxicidad
El principal enemigo de las margaritas son los pulgones, que se sienten atraídos por los nuevos brotes. Un chorro de agua o jabón potásico son soluciones efectivas. Las babosas y los caracoles también pueden dañar el follaje joven. En cuanto a la toxicidad, las Margaritas Shasta (y otras del género *Leucanthemum* o *Chrysanthemum*) son consideradas ligeramente tóxicas para perros y gatos. La ingestión puede causar vómitos, diarrea y dermatitis. Se consideran de dificultad muy fácil, lo que las convierte en una de las mejores plantas perennes para que los principiantes ganen confianza y disfruten de un éxito garantizado.
El cuidado de las plantas es un aprendizaje constante. Esta guía es solo el comienzo. Descubre docenas de otros manuales detallados en las guías de plantas de InfoFlores.