Primer plano de unas manos con tijeras podando el crecimiento verde de un arbusto de romero, demostrando la técnica de poda correcta para mantenerlo compacto.

La poda es, sin lugar a dudas, el secreto para mantener un arbusto de romero denso, productivo y eternamente joven. Sin ella, esta resistente planta mediterránea está destinada a convertirse en una masa de madera desnuda con unas pocas hojas en las puntas. La respuesta directa a cómo podar el romero correctamente es una regla de oro inquebrantable: poda ligera y frecuentemente, cortando siempre sobre el crecimiento verde y flexible, y nunca, bajo ninguna circunstancia, cortes en la madera vieja. Entender y aplicar esta regla es la diferencia entre un romero que dura décadas y uno que hay que reemplazar en pocos años.

Esta es la técnica de mantenimiento más crucial, un complemento indispensable a nuestra guía completa sobre el cuidado de la planta de Romero.

La Lignificación: Entendiendo al "Enemigo"

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El romero es un arbusto leñoso. Con el tiempo, la base de sus tallos se endurece, se vuelve marrón y pierde la capacidad de producir nuevas hojas. Esto es un proceso natural llamado lignificación. El problema es que, a diferencia de otros arbustos, el romero no rebrota desde la madera vieja. Si no lo podamos, la planta sigue creciendo solo desde las puntas, alargando cada vez más la sección leñosa y dejando una base calva y antiestética. La poda regular obliga a la planta a ramificarse desde las partes más bajas y verdes, manteniendo la madera a raya y fomentando una estructura compacta.

El Momento Perfecto: ¿Cuándo Coger las Tijeras?

Un arbusto de romero saludable y compacto con una perfecta forma de montículo, resultado de una poda anual correcta y consistente.

El "cuándo" es tan importante como el "cómo". La poda principal del romero se realiza justo después de que termine su floración principal. Para la mayoría de las variedades, esto ocurre a finales de la primavera o principios del verano. Podar en este momento tiene varias ventajas:

  • Disfrutas del espectáculo completo de sus flores azules, que son un imán para las abejas.
  • Eliminas las flores marchitas y evitas que la planta gaste energía en producir semillas.
  • La planta tiene toda la temporada de crecimiento por delante para recuperarse, ramificarse y endurecer el nuevo crecimiento antes del invierno.

Puedes realizar podas ligeras de despunte en cualquier momento del año para cosechar ramitas para la cocina.

La Técnica de Poda Correcta: Un "Corte de Pelo" Anual

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El error más grave y que mata más romeros es una poda drástica hasta la madera vieja. Muchos jardineros, al ver una planta leñosa, intentan "rejuvenecerla" cortándola casi a ras de suelo. Esto es fatal. Si un tallo no tiene hojas verdes, no lo cortes. La planta no tiene yemas latentes en esa madera y no podrá rebrotar desde ahí.

Paso a Paso:

  1. Equípate Bien: Usa unas tijeras de podar de tipo bypass, limpias y muy afiladas.
  2. Observa tu Planta: Identifica el crecimiento de este año. Verás que es más verde y flexible que los tallos más viejos y marrones de la base.
  3. La Regla de un Tercio: No elimines más de un tercio de la altura total de la planta en una sola poda.
  4. Realiza los Cortes: Empieza a recortar los tallos, dándole a la planta una forma de montículo redondeado o la forma que desees. Realiza cada corte justo por encima de un nudo o un conjunto de hojas. Asegúrate de que cada tallo que podes tenga muchas hojas verdes por debajo del corte.

¿Y si mi Romero ya es Viejo y Leñoso?

Un arbusto de romero viejo y leñoso con una base despoblada, mostrando el resultado de no realizar una poda anual correcta.

El secreto para manejar un romero ya lignificado es la "poda de renovación gradual". No intentes arreglarlo en un solo año. En lugar de eso, durante 2-3 años, sigue un plan. Cada primavera, poda un tercio de los tallos leñosos más viejos un poco más abajo que el resto, buscando alguna pequeña yema o brote verde latente desde donde pueda rebrotar. Al mismo tiempo, sigue podando el resto del crecimiento verde de forma normal. Este método escalonado puede, con suerte, estimular nuevo crecimiento desde la base sin matar la planta. Y mientras lo intentas, ¡aprovecha para tomar esquejes y empezar una nueva planta de reserva!

La poda del romero no es una tarea de fuerza, sino de regularidad y precisión. Un "corte de pelo" ligero cada año es la inversión más rentable que puedes hacer para asegurar un suministro infinito de esta maravillosa hierba aromática y un arbusto hermoso en tu jardín.

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